Mucha gente se imagina que para un retrato al óleo hay que posar durante semanas, inmóvil, delante del pintor. No tiene por qué ser así. Hay varias formas de trabajar y se adaptan a cada persona.
Con sesiones de posado. Es la manera clásica: la persona retratada se sienta y yo pinto del natural. Permite captar matices de luz, de color y de expresión difíciles de obtener de otra forma. Suelen ser sesiones de unas horas, con descansos.
Con fotografías. Siempre que es posible, intento tomarlas yo mismo, porque así controlo la luz y el encuadre del retrato al óleo. Cuando la persona vive lejos, tiene poco tiempo o ya no está, también trabajo con el material fotográfico que aporta el cliente, siempre que tenga calidad suficiente: buena luz, buena resolución y nitidez.
Con una combinación. A veces se hace una sesión corta para estudiar a la persona y el resto se completa con fotografías.
Qué conviene preparar. Ropa con la que la persona se sienta cómoda, luz natural si es posible, y mucha naturalidad. Un retrato al óleo funciona mejor cuando el retratado es él mismo.
Si vives fuera de Madrid. No es un obstáculo: se puede hacer el proceso a distancia con el material fotográfico que aportes, siempre que sea de calidad suficiente, comunicación por mensajes o videollamada, y envío del cuadro terminado.
Si no sabes qué opción te conviene, escríbeme y lo vemos: mikelpinto.com