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29 de noviembre de 2023

Sorolla: Otra Margarita

Durante el trayecto Valencia-Madrid en ferrocarril, Sorolla, con aproximadamente 30 años de edad, observó a una mujer de apariencia dulce escoltada por una pareja de la Guardia Civil. La mujer, pronto averiguó, era una asesina que había matado a su propio hijo.

La experiencia lo marcó profundamente y decidió reflejarla en una obra. La tituló '¡Otra Margarita!'.

¡Otra Margarita!, Joaquín Sorolla, 1892
¡Otra Margarita!, Joaquín Sorolla, 1892. Dominio público, vía Wikimedia Commons. Wikimedia Commons

Antes que nada, contemos la historia que está detrás de la obra: El título, 'Otra Margarita', es una referencia al 'Fausto' de Goethe, en el que la seducida Margarita decide ahogar a su propio hijo. Fausto, después de pactar con Mefistófeles su esclavitud al diablo después de muerto a cambio de sus favores terrenales, se encuentra con Margarita. Con la ayuda de Mefistófeles, consigue seducirla, pero pronto desencadena una serie de catastróficas desdichas. Primero, la madre de Margarita muere envenenada tras beber una poción adormecedora entregada por Fausto para conseguir algo de privacidad con Margarita. Después, el hermano de Margarita también muere tras enfrentarse con Fausto. Finalmente, Margarita descubre que está embarazada y decide ahogar a su propio hijo.

Margarita es encarcelada y, tras negarse a ser liberada por Fausto, decide asumir la carga total de lo acontecido y es ejecutada. El sacrificio final de Margarita consumará su propio perdón y también el de Fausto, quien ve recompensada su perseverancia en la búsqueda de la trascendencia a pesar de la equivocada manera de buscarla. Margarita es crucial no sólo en el ejemplo de sacrificio final que da a Fausto, sino en que su decisión evita directamente la condena de éste ya que le impide hallar la trascendencia terrenal que lo condenaría.

La elección del título es de nuevo un gran acierto de Sorolla. De esa manera consigue enriquecer notablemente lo que de otro modo sería la crónica de un suceso. El título lleva implícita una interpretación, pero no es la interpretación facilona que conllevan habitualmente la mayoría de los sucesos. Sorolla no se centra en condenar a la homicida, sino en narrar la profunda desgracia que motiva un hecho tan lamentable. ¿Qué es lo que puede llevar a matar a tu propio hijo? En principio, ninguna razón parece explicar un hecho así. Ni siquiera la maldad, la pobreza, una relación desordenada, la locura... Sólo puede parecer un hecho inspirado por el mismísimo diablo. ¿Se puede ser víctima y verdugo?

Sorolla, de este modo, nos presenta una rica imagen envuelta en el misterio: su recuerdo de una desconocida asesina mezclada con el complejo personaje de Margarita. Una obra que va más allá del mero género de 'realismo social' en el que se la ha querido encasillar. Y es que Sorolla decide no personalizar la obra pintando a la asesina en concreto, sino explorar las interacciones de la ficción con la realidad. Es por ello que nos muestra toda su grandeza como pintor. No sólo como visionario del color, la luz y la naturalidad, sino como el más ingenioso y sutil compositor, capaz de crear obras envueltas en la ambigüedad y el misterio digna de la mejor literatura.

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