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Cómo cuidar un óleo: luz, humedad y limpieza

Un retrato al óleo bien cuidado puede durar siglos. Con unos hábitos sencillos se conserva en buen estado.

La luz. Evita el sol directo. La luz natural indirecta es suficiente, y si pones iluminación, que sea suave y sin calor.

La humedad y la temperatura. Lo ideal es un ambiente estable, sin cambios bruscos. Evita colgarlo cerca de radiadores, chimeneas, cocinas, baños o paredes con humedad.

La limpieza. Basta un plumero suave o una brocha limpia y seca. Nunca uses agua, productos de limpieza ni paños húmedos.

El movimiento. Si hay que moverlo, sujétalo por el marco o por el bastidor, nunca por el lienzo, y evita apoyar objetos delante.

Los primeros meses. Un óleo recién terminado todavía está secando por dentro. Evita tocar la superficie y no lo cubras con plásticos que impidan transpirar.

El tiempo. Con el paso de los años puede convenir una revisión. Un restaurador profesional puede limpiar y renovar el barniz cuando haga falta.

Si tienes dudas sobre un cuadro mío, escríbeme: mikelpinto.com

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