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9 de marzo de 2025

Ingres: ¿el pintor violinista?

Esta entrada trata de la pasión de Ingres por el violín y su relación con la música, así como también de los maravillosos retratos de grandes músicos que pintó a lo largo de su carrera. Ingres nació en Montauban, cerca de Toulouse , en 1780. Su padre era una especie de buscavidas del arte: escultor, pintor de miniaturas, decorador y aficionado al violín. De él Ingres aprendería a dibujar y también a tocar el violín. Esta última enseñanza se convertiría en una pasión a lo largo de toda su vida, pero también en una actividad que le permitiría pagarse sus primeros estudios de pintura en Toulouse, antes de pasar a ser alumno de Jacques-Louis David en París.

Manos y brazos de Ingres sosteniendo su violín, dibujo
Manos y brazos de Ingres sosteniendo su violín, dibujo. Musée Ingres Bourdelle, Montauban. Dominio público, vía Wikimedia Commons. Wikimedia Commons

Así, de los trece a los dieciséis años, Ingres ingresaría en la Orquesta del Capitolio de Toulouse como segundo violín. En cuanto a los gustos musicales de Ingres, sabemos que sentía una admiración absoluta por Mozart, Beethoven y Haydn, llegando al extremo de coleccionar partituras originales manuscritas de estos autores. Pero, antes de continuar hablando de la pasión de Ingres por el violín y la música, es necesario conocer un poco más su grandeza como retratista.

Como es sabido, Ingres empezaría a ganar notoriedad durante el período napoleónico, llegando a pintar uno de los retratos más conocidos de Napoleón. Este retrato es probablemente el que mejor refleja la ambición sin límites de Napeleón, en contraste con su frío y despiadado carácter, frente a las versiones idealizadas pintadas por David. Sin embargo, semejante obra maestra fue duramente criticada en la época, acusada de ser pretenciosa, “gótica” y fría. ¿Pero acaso no era esa la naturaleza de Napoleón? Ingres, como gran retratista, fue incapaz de mentir en su pintura, por mucho que quisiera.

Napoleón I en su trono imperial, Jean-Auguste-Dominique Ingres, 1806
Napoleón I en su trono imperial, Jean-Auguste-Dominique Ingres, 1806. Museo del Ejército (Les Invalides), París. Dominio público, vía Wikimedia Commons. Wikimedia Commons

Se nota al compararlo con el maravilloso retrato de su mujer, lleno de ternura, belleza y cariño, pero también de misterio e inteligencia.

Madame Ingres, Madeleine Chapelle, Jean-Auguste-Dominique Ingres, 1814
Madame Ingres, Madeleine Chapelle, Jean-Auguste-Dominique Ingres, 1814. Kunsthaus Zürich (Colección Bührle). Dominio público, vía Wikimedia Commons. Wikimedia Commons

Tras las pésimas críticas recibidas, Ingres se estableció en Roma, donde viviría durante casi 20 años. Pero, tras realizar importantes encargos para la administración napoleónica en Italia, la derrota del Emperador desató un período oscuro. Para sobrevivir, se vio obligado a realizar pequeños dibujos de turistas y personajes célebres que pasaban por Roma como pintor de fortuna (se estima que llegó a realizar unos 500). Sin embargo, estos dibujos se convertirían en una parte esencial de su obra: con gran precisión y virtuosismo, pero con una simplicidad increíble, dejaba que la belleza de la línea se apoderara de lo representado. Sus retratos dibujados son como un bellísimo solo de violín. Y aquí es donde volvemos a la música. Entre los ilustres representados, Ingres retrató a músicos de la talla de Paganini, Liszt o Gounod, de los que era amigo y con quienes compartía momentos musicales. En este sentido, sabemos que Ingres tocó con Paganini algunos de los cuartetos de cuerda de Beethoven. Y también que su gran amigo Liszt lo escuchó tocar Beethoven en algún momento. Por otro lado, aunque Gounod describió a Ingres en su faceta musical como “no profesional, y mucho menos un virtuoso”, Liszt dijo que la técnica de Ingres era “encantadora”. Así retrató Ingres a algunos de sus ilustres amigos músicos.

Franz Liszt, Jean-Auguste-Dominique Ingres, 1839
Franz Liszt, Jean-Auguste-Dominique Ingres, 1839. Dominio público, vía Wikimedia Commons. Wikimedia Commons
El violinista Paganini, Jean-Auguste-Dominique Ingres, 1819
El violinista Paganini, Jean-Auguste-Dominique Ingres, 1819. Dominio público, vía Wikimedia Commons. Wikimedia Commons
Charles Gounod, Jean-Auguste-Dominique Ingres, 1840
Charles Gounod, Jean-Auguste-Dominique Ingres, 1840. Dominio público, vía Wikimedia Commons. Wikimedia Commons

Liszt le devolvió el favor del retrato a Ingres dedicándole su transcripción para piano de la 5º y 6º sinfonías de Beethoven.

En cuanto a los dibujos de Ingres, tendrían una gran influencia. No en vano, un siglo después otro pintor se inspiraría en ellos para retratar a otros tres grandes músicos. Me refiero a Picasso y sus maravillosos dibujos de Stravinsky, Manuel de Falla y Eric Satie, influenciados por la línea de Ingres. Esas obras siguen protegidas por derechos de autor y por eso no se reproducen aquí.

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