¿Cómo diantres pintaba Rembrandt? Esta es la pregunta que gran parte de los pintores y aficionados al arte se hacen, porque la pintura de Rembrandt tiene una riqueza y unos matices técnicos que resultan casi imposibles de reproducir, incluso a día de hoy.
Sus potentes veladuras oscuras unidas a esos empastes tan bien integrados, confieren un increíble relieve y naturalidad a su pintura.
El misterio consiste en saber con qué diantres mezclaba la pintura para conseguir esos efectos tan característicos y, especialmente, que le secara tan rápido. Porque su ritmo de trabajo era frenético.
Por supuesto, estas circunstancias no se aplican al grueso de su obra, ya que Rembrandt fue un pintor que experimentó muchísimo a lo largo de su carrera y cuyas obras varían en el uso de la técnica, al contrario de lo que sucede con Velázquez, cuya técnica es mucho más uniforme.
Para ilustrarlo, voy a hablar de una obra bastante conocida que destaca por el uso de estos efectos. Es una de mis favoritas: ‘La novia judía’.

El título de la obra parece ser que no guarda relación con su temática original: se lo puso un marchante de arte holandés del siglo XIX. Se han propuesto muchas hipótesis sobre la identidad de la pareja, o incluso sobre si se trata de una representación de carácter religioso. Os recomiendo investigar sobre este tema porque es muy interesante.
¿Por qué la ‘Novia judía’ es una obra imprescindible para comprender su técnica?
Pues bien, resulta que el Rembrandt Research Project, la autoridad en materia Rembrandtiana desde 1968 hasta la fecha de su clausura, en 2014, se propuso acabar de una vez por todas con el misterio de la técnica de Rembrandt. Y una de las obras que analizó y ofreció resultados más concluyentes fue ‘La novia judía’.
Para analizar la obra, se pudieron extraer muestras de gran calidad de diversas zonas del cuadro, entre las que destacan los empastes blancos de la manga del personaje masculino y la falda roja de la novia. Las muestras se sometieron a diversos tipos de análisis. Todos los posibles. Los resultados fueron sorprendentes.
Rembrandt aparentemente no utilizó ninguna resina ni invento extraño. Ni siquiera quemó el aceite de linaza para espesarlo como algunos habían sugerido. El medio de la pintura era aceite de linaza prensado en frío, lo normal. Sin embargo, un segundo análisis realizado con otra técnica desveló el secreto.
Restos de proteína de huevo fueron encontrados en la muestra procedente de la manga. Eso significa que Rembrandt utilizó alguna clase de emulsión, mezclando el óleo con huevo para obtener una mayor consistencia y secado más rápido.
Las emulsiones con huevo eran frecuentemente utilizadas desde el nacimiento de la pintura al óleo, aunque hoy en día casi nadie las conozca ni sepa utilizarlas.
Pero en la muestra de la falda se encontró algo aún más sorprendente. Varios de los análisis demostraron que la pintura presentaba restos de evaporación y de haber sido emulsionada con goma arábiga. Esta emulsión sí que es mucho más extraña y difícil de encontrar.
Tuve la ocasión de recrearla una vez en mi estudio y, aunque es bastante difícil de lograr y de estabilizar, el resultado es absolutamente sorprendente, pues contiene las mejores virtudes del óleo y las mejores virtudes de la acuarela.
Si quieréis saber más sobre este tema tan interesante, os recomiendo uno de los mejores libros que hay sobre el tema y que tuve ocasión de leer hace unos años: ‘Rembrandt: The Painter at Work’, de Ernst Van de Wetering.