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20 de octubre de 2023

Rembrandt y la cena de Emaús: la inversión de Velázquez

Un mismo tema puede dar lugar a dos cuadros opuestos. La cena de Emaús de Velázquez tiene su contrapunto en la que pintó Rembrandt.

Esta obra está hecha por un coleccionista salvaje. Por un maniático del selfie. Alguien dispuesto a arruinar a toda su familia con tal de comprar ropa exótica. Alguien que prefería pintarse a sí mismo que a los demás.

No, no se trata de Imelda Marcos.

Hablo de Rembrandt Van Rijn.

Y, concretamente, hablo de un cuadro que parece una inversión perfecta de la obra de Velázquez.

De hecho, se trata del mismo tema. 'La cena de Emaús'.

La cena de Emaús, Rembrandt, 1629
La cena de Emaús, Rembrandt, 1629. Museo Jacquemart-André, París. Dominio público, vía Wikimedia Commons. Wikimedia Commons

Lo primero que salta a la vista es que es un cuadro perfectamente complementario de la obra de Velázquez. De hecho, es una inversión perfecta.

Si Velázquez nos mostraba a la sirvienta en un primer plano, y a Cristo y sus dos discípulos reflejados en una suerte de espejo o ventana, Rembrandt hace justamente lo contrario.

En primer plano, Cristo y los apóstoles, muy al fondo, perdida en la perspectiva, se distingue la figura de la sirvienta. El cuadro de Rembrandt tiene menos poder narrativo que el de Velázquez, pero mayor impacto visual. Rembrandt consigue este impacto tan fuerte de dos maneras. Primero, con un contraste entre la luz cálida y la oscuridad. Después, con un poderosísimo contraste entre lo cercano y lo lejano, en el que además se ubican las escenas contrapuestas de Cristo resucitado con sus discípulos y la sirvienta.

La obra pierde dinamismo pero gana impacto.

Todas las circunstancias narrativas se encuentran supeditadas a la impresión general de la obra, a sus contrastes y composición, al igual que sucede en la obra de Caravaggio. Eso sí, nuestra diva holandesa poseía una habilidad en el uso de la técnica superior a la del truhan lombardo: su habilidad en el uso de las veladuras, la armonía cromática y las texturas es sencillamente inigualable, una técnica que sigue siendo casi un misterio a día de hoy.

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