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21 de diciembre de 2023

Las Meninas de Sargent: Las hijas de Edward Darley Boit

El mejor cuadro del pintor americano John Singer Sargent es, a mi juicio, 'Las hijas de Edward Darley Boit' (bueno, lo de americano es un decir, puesto que nació en Europa y por aquí vivió hasta el final de sus días, por mucho que tuviera padres americanos).

Las hijas de Edward Darley Boit, John Singer Sargent, 1882
Las hijas de Edward Darley Boit, John Singer Sargent, 1882. Museum of Fine Arts, Boston. Dominio público, vía Wikimedia Commons. Wikimedia Commons

El cuadro fue encargado por el amigo millonario de Sargent Edward Boit, aunque no se sabe a ciencia cierta si el tema fue idea de Boit o creación de Sargent. La mujer de Boit era ni más ni menos que la hija de John Perkins Cushing, traficante de opio y "filántropo", según la Wikipedia (una cita tan vulgar, pero lo de «filántropo» después de «traficante de opio» tiene su gracia). Cushing se dedicaba al comercio de opio en China, y ello puede ser una explicación del origen de los jarrones orientales que tanto sobresalen en la composición.

El retrato está ambientado en el vestíbulo del apartamento de Boit en París. Sargent juega con un fondo oscuro que da fuerza a las figuras, pero sobre todo crea magistralmente una maravillosa sensación de profundidad, al colocar las niñas en planos diferentes. Esta profundidad, además, se encuentra excepcionalmente trabajada en el plano técnico, estando las figuras cercanas más trabajadas y menos esbozadas que las lejanas. Por otro lado, parece apreciarse el tránsito de la niñez a la adolescencia: la niña más pequeña, en primer plano, da paso a una niña más mayor que, a su vez, da paso a unas criadas ya casi adolescentes, en marcado contraste.

Sin embargo, el aspecto más reseñable de la obra es su claro homenaje a Velázquez, pintor a quien Sargent admiraba fervientemente y que conocería de primera mano en su viaje a España. Evidentemente, la principal actividad de Sargent, además de conocer el país, consistió en trabajar intensamente como copista en el Museo del Prado, donde probablemente hallaría la inspiración para 'Las hijas de Edward Darley Boit'. Eso sí, 'Las Meninas' siempre serán 'Las Meninas', y su misterio absolutamente irremplazable e irreproducible.

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