← Blog

14 de noviembre de 2023

Sorolla retratista: Aureliano de Beruete

Sorolla es, sin duda alguna, uno de los mejores retratistas que ha dado nuestro país. Veamos uno de sus retratos, y de paso por qué Sorolla es tan excelso en comparación con otros pintores de estilo similar como Sargent o Zorn.

Con este fin he escogido el que está considerado como uno de los mejores retratos que pintó Sorolla. Hablo del retrato de su íntimo amigo Aureliano de Beruete. Se conserva en el Museo del Prado.

Retrato de Aureliano de Beruete, Joaquín Sorolla, 1902
Retrato de Aureliano de Beruete, Joaquín Sorolla, 1902. Museo del Prado, Madrid. Dominio público, vía Wikimedia Commons. Wikimedia Commons

Lo primero que llama la atención, en comparación con Zorn, es la acabada factura del rostro, llena de los matices que caracterizan la rica pintura de Sorolla, aunque en este retrato nuestro artista redujo su paleta al máximo, casi pintando enteramente en tonos negros, ocres y rojos, en la línea de Zorn. Sin embargo, hay una diferencia brutal, y esta es la diferencia que nos explica la inmensa superioridad de Sorolla como pintor. Si observáis el rostro en detalle, podéis apreciar una serie de matices azulados en la parte superior del rostro, la barba o la nariz. Ese sutil contraste con la tonalidad cálida general es lo que da toda la fuerza a la obra.

Por otro lado, Sorolla sabía gestionar a la perfección el acabado de sus obras. Zorn, por ejemplo, pintaba de manera mucho más uniforme, sin distinguir tanto el nivel de detalle en sus composiciones. En el caso del retrato de Beruete podréis observar una delicada transición en la factura del rostro y del cuerpo respecto al resto de la obra, mucho más suelta y esbozada (en concreto, fijaos en cómo está pintado el sillón). Esta diferencia de acabados aporta al retrato un gran contraste y dinamismo.

Finalmente, me gustaría hablaros un poco del retratado, puesto que se trata de un personaje de gran interés. Beruete, amigo íntimo de Sorolla, también era pintor (uno de los pocos impresionistas españoles), pero del mismo modo destacó como estudioso del arte. Su monografía sobre Velázquez supuso un nuevo punto de partida en el estudio del genio sevillano, cuestionando la autoría de algunas obras, concediendo prioridad al juicio estilístico y mejorando la cronología.

Beruete se había criado en una familia de la burguesía madrileña, cuya riqueza provenía en su mayor parte de los bienes robados a la Iglesia en la Desmortización de Mendizábal. Aunque siempre demostró inclinación por el arte, su carrera de abogado unido a las rentas familiares le permitió una existencia acomodada. Gracias a estas circunstancias, Beruete pudo recorrer los museos de Europa para perfeccionar su conocimiento técnico y su estudio de la obra velazqueña.

En el terreno artístico, Beruete fue discípulo del gran Carlos de Haes y a menudo lo acompañó en sus escapadas de pintura al aire libre. Del mismo modo, también acompañaría a Sorolla en muchas de sus escapadas pictóricas. El retrato que le pintó su querido amigo da fiel prueba de la estima que se guardaban.

Ver obras Encargar retrato